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Desperdicio alimentario: qué es, qué impacto tiene y cómo podemos reducirlo

El desperdicio alimentario es uno de los grandes retos del sistema alimentario. Cada vez que un alimento que podría haberse aprovechado acaba descartado, no solo perdemos comida, sino que desaprovechamos todos los recursos que han sido necesarios para producirlo, transformarlo, transportarlo y conservarlo.

En Cataluña, el problema tiene unas dimensiones importantes. Según la Diagnosis del desperdicio alimentario en los hogares catalanes 2024, solo en los hogares se desperdiciaron cerca de 174.000 toneladas de alimentos, con una media de más de 63 kg por hogar al año.

Reducir estas cifras implica actuar en todas las fases de la cadena alimentaria (campo, hogares, distribución, comercio y restauración). En la Fundació Emys, desde Can Moragues, trabajamos para que alimentos que podrían acabar desaprovechados se conviertan en una oportunidad.

¿Qué es el desperdicio alimentario?

Hablamos de desperdicio alimentario cuando los alimentos destinados al consumo humano acaban descartados a lo largo de la cadena alimentaria a pesar de contener partes que podrían haber sido consumidas.

Puede ser una fruta que se ha echado a perder antes de comerla, unas sobras cocinadas que acaban en la basura o alimentos que no se llegan a comercializar. En cambio, las partes que habitualmente no son comestibles (como los huesos, las cáscaras de huevo o determinadas pieles y huesos de fruta) no se consideran desperdicio alimentario.

El problema no es, por lo tanto, solo el residuo final. Detrás de cada alimento desaprovechado hay tierra cultivada, agua, energía, horas de trabajo, transporte, conservación y recursos económicos que también se han utilizado para nada.

A escala mundial, en el año 2022 se generaron aproximadamente 1.050 millones de toneladas de residuos alimentarios en los hogares, los servicios de alimentación y el comercio minorista, según el Food Waste Index Report 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Esto representa cerca de una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores.

Las pérdidas y el desperdicio alimentario también son responsables de entre un 8% y un 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de generar una importante presión sobre el suelo, el agua, los ecosistemas y la biodiversidad.

Què és el malbaratament alimentari?

Aunque a menudo utilizamos los dos conceptos de forma parecida, pérdidas alimentarias y desperdicio alimentario no son exactamente lo mismo.

Las pérdidas alimentarias están especialmente vinculadas a las primeras fases de la cadena, como la producción primaria. Pueden producirse, por ejemplo, cuando una parte de una cosecha no se puede llegar a comercializar, se deteriora antes de llegar al mercado o no se recoge.

El desperdicio alimentario, en cambio, hace referencia principalmente a los alimentos que se descartan en fases posteriores de la cadena, como la distribución, el comercio, la restauración o el consumo final.

Diferenciar ambos fenómenos es importante porque las causas no siempre son las mismas y, por lo tanto, tampoco lo son las soluciones.

El desperdicio alimentario en Cataluña

En Cataluña, los datos más recientes muestran hasta qué punto el desperdicio alimentario forma parte de nuestro día a día.

Según el diagnóstico elaborado por la Generalitat de Catalunya, en el año 2024 se desperdiciaron en los hogares catalanes cerca de 174.000 toneladas de alimentos.

Esto representa más de 21 kg de comida por persona al año y aproximadamente 64 kg por hogar.

El problema también tiene un impacto económico. El valor de la comida desperdiciada en los hogares catalanes supera los 900 millones de euros anuales, una cifra equivalente a aproximadamente 330 euros por hogar y año.

Aun así, el impacto va mucho más allá de los alimentos que acaban en la basura. Producir, transportar, conservar y distribuir comida requiere energía y recursos naturales y genera emisiones.

Por ello, evitar que los alimentos se desaprovechen es también una medida de lucha contra el cambio climático y de conservación del territorio.

 

¿Dónde se produce el desperdicio?

El desperdicio y las pérdidas alimentarias pueden aparecer prácticamente en cualquier momento del recorrido que realiza un alimento.

Comienzan en el campo, cuando determinados productos no se pueden comercializar o recolectar. Continúan durante el procesamiento, el transporte y la distribución, y también se producen en comercios, restaurantes y hogares.

En la restauración, por ejemplo, una mala previsión de la demanda, una gestión deficiente de los stocks, las caducidades o los excedentes de determinadas preparaciones pueden terminar generando alimentos desaprovechados.

Por ello, prevenir es mucho más efectivo que actuar solo cuando el alimento ya se ha convertido en un residuo.

¿Cuáles son las principales causas del desperdicio alimentario?

No hay una única causa.

En los hogares, las compras excesivas, una mala planificación de las comidas, una conservación inadecuada o la confusión entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente pueden provocar que alimentos perfectamente aprovechables acaben descartados.

A estas causas se suman otros factores relacionados con el funcionamiento de la cadena alimentaria:

  • Previsión incorrecta de la demanda.

  • Excedentes de producción.

  • Errores en la gestión de stocks.

  • Dificultades de conservación.

  • Criterios comerciales relacionados con el tamaño o el aspecto de los alimentos.

  • Dificultades para dar salida a determinados productos.

En el campo, el problema también está estrechamente relacionado con la realidad cotidiana de muchos agricultores y agricultoras.

Precios de venta que no siempre compensan los costes de producción, exigencias comerciales que pueden dejar fuera una parte de la cosecha y una importante carga de trabajo pueden dificultar dar una salida adecuada a todos los alimentos producidos.

Es aquí donde el aprovechamiento alimentario puede convertir una pérdida potencial en una nueva oportunidad.

¿Qué consecuencias tiene el desperdicio alimentario?

Impacto ambiental

Producir alimentos requiere agua, energía, suelo y otros recursos naturales. Cuando estos alimentos no se aprovechan, una parte de todos estos recursos también se desperdicia.

Además, a lo largo de su ciclo de vida se han generado emisiones asociadas a la producción, la transformación, el transporte, la refrigeración y la distribución.

La FAO estima que las pérdidas y el desperdicio alimentario están relacionados con entre un 8% y un 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Por ello, reducir el desperdicio alimentario es también una forma de reducir la presión sobre el planeta y avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible.

Impacto económico y social

Tirar alimentos también significa perder el dinero y el trabajo que se han invertido en producirlos, comprarlos, almacenarlos o prepararlos.

En el caso de los hogares catalanes, el impacto económico estimado supera los 900 millones de euros anuales.

La dimensión social también es evidente: mientras una gran cantidad de alimentos no se llega a consumir, continúan existiendo situaciones de pobreza y dificultades para acceder a una alimentación suficiente y de calidad.

Reducir el desperdicio implica, por lo tanto, reconocer el valor real de los alimentos y hacer un uso más responsable de ellos.

El impacto sobre la agricultura y el territorio

Cuando hablamos de pérdidas o de desperdicio alimentario, detrás de cada kilo de alimento también está el trabajo de una persona.

Los productores y productoras son los primeros responsables de hacer posible que los alimentos lleguen a nuestra mesa.

Cuando una cosecha no encuentra salida porque hay un excedente, porque el producto no cumple determinados criterios comerciales o porque recogerlo deja de ser viable económicamente, la pérdida también recae sobre los agricultores.

Recuperar estos alimentos significa, por lo tanto, algo más que evitar un residuo: implica poner en valor los alimentos, el trabajo de quien los produce y el territorio que los hace posibles.

¿Cómo podemos reducir el desperdicio alimentario?

La mejor manera de combatir el desperdicio es evitar que se produzca.

En casa, se pueden seguir algunas recomendaciones como:

  • Planificar las comidas y la compra.

  • Revisar qué tenemos en la nevera antes de comprar.

  • Conservar correctamente los alimentos.

  • Aprovechar las sobras para elaborar nuevos platos.

  • Congelar lo que no vayamos a consumir a tiempo.

  • Diferenciar entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.

Pero la responsabilidad no puede recaer únicamente en los consumidores.

Productores, empresas alimentarias, comercios, restaurantes y administraciones también pueden reducir las pérdidas y el desperdicio mejorando la planificación, la gestión de stocks, la conservación, la transformación y la redistribución de los excedentes.

En Can Moragues intentamos llevar estos principios a la práctica

Fundació Emys: conservar la naturaleza desde el territorio

La Fundació Emys es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la conservación de la naturaleza, especialmente de los espacios húmedos y de la galápago europeo (Emys orbicularis).

Nuestra trayectoria se remonta a 1987 y actualmente trabajamos para conservar el patrimonio natural de Cataluña a través de herramientas como la investigación, la custodia del territorio, la educación ambiental, la gestión sostenible y la sensibilización.

También trabajamos sobre la agroecología y acompañamos a productores y productoras para que la actividad agraria sea compatible con la conservación de la biodiversidad.

Puedes hacer posible nuestra labor aquí.

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¿Qué hacemos en Can Moragues para evitar el desperdicio alimentario?

Desde la Fundació Emys trabajamos en la prevención del desperdicio desde distintos puntos de la cadena alimentaria.

Organizamos formaciones técnicas para evitar pérdidas alimentarias durante la producción primaria y mejorar la conservación y la distribución en el sector de la restauración.

También realizamos educación ambiental y talleres infantiles para que los más pequeños aprendan a valorar los alimentos, conocer de dónde vienen y prevenir el desperdicio en casa.

En El Rebost de Can Moragues, estos principios pasan directamente del campo a la cocina.

Trabajamos con los productores y productoras

Nos coordinamos con nuestros proveedores para recuperar excedentes o mermas de cultivo que continúan estando en buen estado y darles una nueva oportunidad a través de la cocina.

El Rebost trabaja con productoras ecológicas comprometidas con la conservación de la naturaleza y la Fundació Emys las acompaña para que sus prácticas agrarias contribuyan también al fomento de la biodiversidad.

Gestionamos mejor los alimentos y los stocks

Realizamos un control periódico de las caducidades de los productos secos y del stock de producto fresco de la tienda.

El objetivo no es solo detectar un excedente cuando ya se ha producido, sino entender por qué se ha generado y reducir las posibilidades de que vuelva a ocurrir.

Transformamos los excedentes para conservarlos

Cuando un producto fresco de la tienda no se vende pero sigue siendo apto para el consumo, buscamos formas de alargar su vida útil.

Una fruta o una verdura que ya no tendrá salida como producto fresco puede transformarse, por ejemplo, en mermeladas, zumos o conservas.

De este modo, la transformación alimentaria se convierte en una herramienta de conservación y aprovechamiento.

Hacemos cocina de aprovechamiento

En El Rebost de Can Moragues, alimentos de gran calidad que corren el riesgo de desperdiciarse se convierten en nuevos platos y propuestas gastronómicas.

La cocina se transforma así en una herramienta para dar una segunda oportunidad a los alimentos y demostrar que el aprovechamiento y la calidad gastronómica pueden ir de la mano.

Què és el malbaratament alimentari?

No todos los alimentos pueden ser recuperados.

Cuando un producto ya no es apto para el consumo, lo destinamos al compostador del Hort del Banc de Llavors de la Selva, un proyecto de la Fundació Emys dedicado a la recuperación de variedades hortícolas locales.

Así, incluso lo que ya no se puede consumir vuelve al sistema en forma de materia orgánica.

Què és el malbaratament alimentari?

La prevención del desperdicio también pasa por explicar qué podemos hacer diferente.

Por eso organizamos showcookings, formaciones y talleres prácticos de cocina de aprovechamiento dirigidos a diferentes públicos.

El objetivo es demostrar que evitar el desperdicio no siempre requiere grandes cambios: muchas veces empieza por aprender a mirar los alimentos de otra manera

971 kg de alimentos recuperados en un año

Esta es la cantidad de alimentos que logramos reaprovechar en El Rebost de Can Moragues entre junio de 2025 y junio de 2026.

No es solo una cifra.

Son alimentos que han encontrado una nueva salida en lugar de desperdiciarse. Y una parte de este aprovechamiento llega directamente a los platos que servimos en El Rebost.

Los buñuelos de méclum, la crema de col lombarda agridulce, el arancini de arroz dulce-salado o la coca de garbanzo con verduras asadas y reducción de ratafía son algunos ejemplos de cómo la creatividad en la cocina permite transformar buenos alimentos en nuevas experiencias gastronómicas.

Para nosotros, la cocina de aprovechamiento no consiste simplemente en "aprovechar las sobras de comida".

Es una forma de mirar los alimentos de otra manera, entender el valor que hay detrás de cada producto y buscar la mejor salida posible antes de darlo por perdido.

Proyecto "Del Campo a la Mesa: Aprovechamiento Alimentario"

En Can Moragues creemos que alimentación, agricultura, biodiversidad y territorio están conectados.

Por eso trabajamos para que la prevención del desperdicio forme parte de un modelo más amplio basado en la agroecología, el consumo responsable y la valorización de los alimentos.

La colaboración con los productores, la transformación de los excedentes, la cocina de aprovechamiento, el compostaje y la sensibilización son distintas piezas de un mismo sistema.

Un sistema en el que un alimento no deja de tener valor simplemente porque tiene un aspecto diferente, porque ha habido una producción superior a la prevista o porque no se ha vendido a tiempo.

Algunas de estas actuaciones se han desarrollado en el marco del proyecto "Del Campo a la Mesa: Aprovechamiento Alimentario".

Descubre El Rebost de Can Moragues

Una de las mejores maneras de entender nuestro proyecto es probarlo.

El Rebost de Can Moragues es un espacio de restauración con tienda ecológica donde la gastronomía se vincula con la conservación de la naturaleza, la agricultura y los productos ecológicos y de proximidad.

La carta pone los ingredientes y su calidad en el centro y demuestra que disfrutar comiendo y conservar la naturaleza pueden formar parte de una misma propuesta.

Cada alimento recuperado es una pequeña oportunidad para demostrar que otra forma de producir, cocinar y consumir es posible.

Conoce El Rebost de Can Moragues, el restaurante y la tienda ecológica.

Aprovechamiento alimentario y cuenta con el apoyo de la Generalitat de Catalunya.

 

Preguntas frecuentes sobre el desperdicio alimentario

¿Qué es el desperdicio alimentario?

El desperdicio alimentario son todos los alimentos y partes comestibles destinados al consumo humano que descartamos a lo largo de la cadena alimentaria, desde el comercio y la restauración hasta nuestros propios hogares.

¿Qué diferencia hay entre pérdidas y desperdicio alimentario?

La diferencia principal radica en el momento en que se producen. Las pérdidas tienen lugar en el campo y durante la producción primaria, cuando las cosechas no se pueden comercializar o recolectar. En cambio, el desperdicio se produce en las fases finales, como la distribución, los comercios, los restaurantes y el consumo en casa.

¿Cuánto menú se tira en los hogares de Cataluña?

En los hogares catalanes se desperdiciaron cerca de 174.000 toneladas de alimentos en el año 2024. Esta cifra representa más de 21 kg de comida desaprovechada por persona al año, o unos 64 kg por hogar.

¿Qué impacto económico tiene tirar comida en casa?

En Cataluña, el valor de la comida que se tira en los hogares supera los 900 millones de euros anuales, lo que equivale a una pérdida de unos 330 euros por hogar cada año.

¿Cómo afecta el desperdicio alimentario al cambio climático?

Las pérdidas y el desperdicio de alimentos generan entre un 8% y un 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además de las emisiones, tirar comida implica haber desaprovechado el agua, el suelo, la energía y el transporte utilizados para producirla.

¿Cuáles son las principales causas por las que tiramos comida en casa?

En los hogares suele haber una falta de planificación de las comidas, compras excesivas, una conservación inadecuada de los productos o confusión entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente.

¿Qué podemos hacer a nivel individual para reducir el desperdicio?

En casa podemos evitar desaprovechar comida si planificamos la compra y los menús, comprobamos lo que ya tenemos en el congelador o en la nevera antes de comprar, conservamos bien los alimentos y utilizamos las sobras para elaborar nuevas recetas.

¿Qué es la cocina de aprovechamiento?

Es la práctica de transformación culinaria que utiliza ingredientes excedentes, productos poco vistosos o sobras de otras comidas para crear nuevos platos gastronómicos de calidad, evitando que acaben en la basura.

¿Cómo evitamos el desperdicio de los productos frescos en Can Moragues?

Cuando un producto fresco de nuestra tienda ecológica no se vende a tiempo pero sigue siendo apto para el consumo, le alargamos la vida transformándolo en conservas, zumos o mermeladas, o bien lo incorporamos directamente a la carta del restaurante El Rebost.

¿Qué hacemos con la comida que ya no se puede aprovechar de ninguna manera?

Cuando un alimento ya no es apto para el consumo, lo destinamos al compostador del Hort del Banc de Llavors de la Selva para convertirlo en materia orgánica que cierra el ciclo y vuelve a nutrir la tierra.